El problema en planta
Tienes reductores de engranes rectos, helicoidales o cónicos trabajando bajo condiciones severas de alta carga, golpes mecánicos constantes, sobrepresión y calor extremo. El aceite industrial común no soporta los impactos: la película lubricante se rompe, la temperatura del reductor se dispara, el aceite se oxida rápido y las caras de los dientes de los engranes se desgastan a pasos agigantados. Terminas pagando facturas enormes en refacciones de engranes, cambios de aceite prematuros, paros de producción no programados y un consumo de energía eléctrica elevado porque el equipo trabaja forzado.


